EL TEMA DE AMOR DE ESPARTACO
STANDARD
DE JAZZ
DE LA SERIE: DÉJAME QUE TE CUENTE.
Esta mañana me he ido a ver a la “Pinchauvas”, que es como
cariñosamente llamo a la acupuntora.
Cada mañana que voy a verla, me clava 18 agujas en la
barriga y otras 10 repartidas por las extremidades, y me deja allí conectado a
un emisor de impulsos eléctricos que me penetran el alma a través de cuatro de
las agujas durante los siguientes 50 minutos.
Me dijo que así se iba eliminando la grasa que del mismo
modo que les pasa a los patos, te sirve para protegerte del frío. Pero en mi
caso esa eliminación se produce leeeeeeentameeeeente. Que es lo mismo que dijo
Santiago Carrillo cuando le preguntaron que si era consciente de que el tabaco
mata. Mi amiga Elena Mullor seguro que recuerda esto perfectamente.
50 minutos ahí tirado mirando al techo dan para mucho. Por
ejemplo puedes ir pensando en diversas cosas, o puedes leer una de las cuarenta
y tantas novelas que leo cada año. Sí, sí, ya sé que son pocas y que Manuel
Fraga se leía un libro cada día; pero yo soy un tipo lento y Lola me tiene muy ocupado atendiendo a sus
clientes.
Cuando leo en el iPhone brazo en alto, tengo comprobado que
solo aguanto unos 20 o 25 minutos, hasta que noto un frío que me recorre brazo
y antebrazo y tengo que dejarlo para mejor momento. Esa lectura la complemento
con música por los auriculares, para aislarme de los cotorreos que se producen
en los boxes adyacentes, que como son en chino, ni siquiera puedo practicar esa
costumbre tan española del cotilleo.
Una vez transcurrido ese tiempo, cierro los ojos y me
concentro en la música. Y siempre recuerdo a mi hijo músico David “Gnaposs”,
que lleva años diciéndome que no comprende por qué leo y escucho música al
mismo tiempo. No creo que te enteres ni de lo que lees ni de lo que escuchas.
Hoy disfrutaba tanto de la música que pensé que a lo mejor
tiene razón y llevo 50 años sin enterarme de nada.
Por cierto, tengo otro hijo que también es músico “Neiland”
que se dedica a la música electrónica y que al contrario que Gnaposs es
autodidacta. Por los ambientes DJs de Barcelona dicen que es un celebrity, yo
lo compruebo al menos un par de veces al año; aunque me es difícil hacerlo más
a menudo, no solo porque vivo a 10.000 kms, sino también porque sus horarios y
los míos coinciden más bien poquito. Hoy me ha dicho que iba al otorrino porque
de pinchar cada fin de semana estaba empezando a perder capacidad auditiva.
Pues como os iba diciendo, esta mañana estaba escuchando la
versión que Bill Evans, el pianista (no confundir con el saxofonista del mismo
nombre), grabó en Mayo del 63 del tema “Spartacus love theme”. No sé cuantas
versiones de este standard habré escuchado en la vida; seguramente se cuenten
por docenas. Pero lo verdaderamente notable es que esta versión concreta la he
escuchado no sé cuantísimas veces, y hasta hoy no he caído en el hecho de que
son tres, y no dos, los pianos que mantienen una magnífica conversación musical. No, si al
final Gnaposs va a tener razón.
Entonces me he ido a buscar la historia de esa grabación en
Internet (esto para un niño que creció sin TV como es mi caso, aún sigue siendo
fascinante), y me he encontrado con una sorpresa y es que los tres pianistas se
llamaban Bill Evans, porque cada piano lo grabó él mismo en una pista
independiente en tres días distintos del mes de Mayo de aquel lejano 1963.
Leo que en aquel año, aquello supuso un escándalo, porque se
interpretaba como una especie de fraude musical. Y yo sonreía para mis adentros
recordando al maestro Joan Lluis Moraleda sentado al piano en la pecera del
estudio y preguntándome: ¿Qué más quieres que te ponga ahora?¿Quieres que te lo
adorne con unas notas por aquí y por allá para que te quede más “redondito”?
Que genial era Joan Lluis. Bueno espero que lo siga siendo
porque aún sigue alternando el piano con el oboe, instrumento este del que era el
titular de la orquesta Ciudad de Barcelona, y de la que ahora ya no forma
parte, porque prefiere dedicarse a su hija que nació cuando él tenía 58. La
está enseñando a cantar y espero que consiga hacer de ella una cantante lírica
porque sé que le hace mucha ilusión. (Espero que a la hija también). Joan Lluis
y yo cumplimos años el mismo día aunque no el mismo número, y eso hace que cada
año hablemos y nos renovemos los saludos y los afectos para un año más.
Os dejo aquí el tema en cuestión por si os he suscitado la
curiosidad y queréis escucharlo. Gana mucho con auriculares.
Por cierto, la novela que empecé entre agujas se titula “La
vida sexual de las gemelas siamesas” de Irwin Welsh, que a pesar del título es un libro muy interesante que contiene una feroz crítica de algunos de los valores que obsesionan a los americanos,
tales como el culto al cuerpo, las dietas, la belleza, y ¿cómo no? El sexo.
Espero que os guste.
¡¡¡Que seáis muy felices todos!!!!
Shanghai, 17 de Diciembre de 2015.
Cada vez que leo a Jesús se me va el alma y destilo unas gotas de encandilamiento.
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